Venezuela vive un proceso “Sui Generis” en cuanto al desarrollo de su transitar de cambio social. Eso es algo que hemos oído casi hasta la saciedad, y se debe a, que es verdad, ya que cada sociedad tiene una historia particular. Pero, a pesar de esa particularidad, existe en cada proceso la expresión de la generalidad de las leyes del cambio social, las cuales se manifiestan en cada sociedad de acuerdo a su particular desarrollo histórico, y es innegable que la sociedad venezolana posee de hecho y de derecho ya una base legal que fundamenta y reglamenta cada una de las actuaciones de la sociedad venezolana, por supuesto sobre esta base es que se deben de realizar los estudios para fomentar el transitar del cambio en la sociedad, es decir, reformas de las leyes para que estas vayan a la par o de la mano con el cambio social que vive nuestra sociedad, pero nunca utilizar estas como escudo de una precaria aplicación e interpretación de la leyes ya existentes según la conveniencia, para continuar oprimiendo a la sociedad por parte de la nueva clase emergente, que también en un pasado fue oprimida; con el nombre de la revolución social.
Como diría el Camarada Mao Tse Tung, la generalidad de las leyes sociales consiste en que se manifiestan en todo lo particular, y la particularidad consiste en que es la forma en que se materializa o hace real lo universal. Es una relación dialéctica entre lo universal y lo particular, entre lo concreto y lo conceptual; y esta clase emergente al parecer no tiene claro que proviene también de una sedición que se ha convertido universal y no tiene claro lo particular, lo concreto y lo conceptual.
Desde la aparición de las clases sociales, la historia de la humanidad se ha venido desarrollando en forma espontánea. Las clases sociales luchan aún unas contra otras por sus intereses, sin tener conciencia del devenir histórico de esa lucha, al parecer es aceptable solo decir: aquí estoy, yo siempre he sido revolucionario, cuando el problema del cambio social, en su esencia, es no tener claro lo particular, lo concreto y lo conceptual de lo que realmente es socialismo. Vale la pena citar palabras del conocido Ché Guevara: “La Revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella”, “Nuestros ojos libres hoy son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar: esconde bajo su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales.”, reflexión que deben de tener presente aquellos que pretenden dirigir esta avanzada, aquellos que lamentablemente creen en ser lideres cuando están únicamente subsumidos a cargos políticos temporales.
Una revolución es el peldaño para avanzar a otra que a su vez se realizaba contra la nueva situación creada por la anterior, en cuanto está dejaba de representar los intereses de las nuevas clases que se desarrollaban con las revoluciones anteriores. Pero, como en el desarrollo de todo proceso crea a su vez las condiciones para su propia transformación, con la aparición del capitalismo, y del imperialismo como fase de su desarrollo, se generó la antitesis del desarrollo espontáneo de la historia, y se llegó a una etapa donde el desarrollo social sólo puede ser y ha sido consciente, lo que significa que la sociedad y las sociedades no solo en Venezuela sino en el mundo no cambiarán tan solo con discursos repetitivos sin fundamentos ideológicos realmente. Así lo demostró la Comuna en París, donde el pueblo puede tomar el poder por algunos días, pero no podrá mantenerlo sin esfuerzo largo y consciente de las fuerzas sociales que impulsan el cambio.
Es entonces claro que el requisito “sine quanon” para la transformación cualitativa, de la sociedad hacia la sociedad realmente viable y sustentable, es decir, hacia el socialismo, con una toma de conciencia por las clases sociales que conforman el pueblo, de la cual todos sin excepción pertenecemos y del que no podemos excluirnos por conveniencias particulares; de la verdad y misión histórica. Lo señalado implica, lo que decía Lenin: “No hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria”, de aquí que fundamentar teóricamente la revolución es la más elevada práctica revolucionaria, y no pasar el tiempo luchando en defensa de territorios, evitando todo aquello que nos peda dejar mal parados y fingiendo que todos respaldan la estrategia colectiva, para mantener la apariencia de una lucha cohesiva. Preservando esta imagen, callando los desacuerdos, oprimiendo y cercenando las ideas del pueblo para evitar que las manifiesten públicamente.
Como diría el Camarada Mao Tse Tung, la generalidad de las leyes sociales consiste en que se manifiestan en todo lo particular, y la particularidad consiste en que es la forma en que se materializa o hace real lo universal. Es una relación dialéctica entre lo universal y lo particular, entre lo concreto y lo conceptual; y esta clase emergente al parecer no tiene claro que proviene también de una sedición que se ha convertido universal y no tiene claro lo particular, lo concreto y lo conceptual.
Desde la aparición de las clases sociales, la historia de la humanidad se ha venido desarrollando en forma espontánea. Las clases sociales luchan aún unas contra otras por sus intereses, sin tener conciencia del devenir histórico de esa lucha, al parecer es aceptable solo decir: aquí estoy, yo siempre he sido revolucionario, cuando el problema del cambio social, en su esencia, es no tener claro lo particular, lo concreto y lo conceptual de lo que realmente es socialismo. Vale la pena citar palabras del conocido Ché Guevara: “La Revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella”, “Nuestros ojos libres hoy son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar: esconde bajo su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales.”, reflexión que deben de tener presente aquellos que pretenden dirigir esta avanzada, aquellos que lamentablemente creen en ser lideres cuando están únicamente subsumidos a cargos políticos temporales.
Una revolución es el peldaño para avanzar a otra que a su vez se realizaba contra la nueva situación creada por la anterior, en cuanto está dejaba de representar los intereses de las nuevas clases que se desarrollaban con las revoluciones anteriores. Pero, como en el desarrollo de todo proceso crea a su vez las condiciones para su propia transformación, con la aparición del capitalismo, y del imperialismo como fase de su desarrollo, se generó la antitesis del desarrollo espontáneo de la historia, y se llegó a una etapa donde el desarrollo social sólo puede ser y ha sido consciente, lo que significa que la sociedad y las sociedades no solo en Venezuela sino en el mundo no cambiarán tan solo con discursos repetitivos sin fundamentos ideológicos realmente. Así lo demostró la Comuna en París, donde el pueblo puede tomar el poder por algunos días, pero no podrá mantenerlo sin esfuerzo largo y consciente de las fuerzas sociales que impulsan el cambio.
Es entonces claro que el requisito “sine quanon” para la transformación cualitativa, de la sociedad hacia la sociedad realmente viable y sustentable, es decir, hacia el socialismo, con una toma de conciencia por las clases sociales que conforman el pueblo, de la cual todos sin excepción pertenecemos y del que no podemos excluirnos por conveniencias particulares; de la verdad y misión histórica. Lo señalado implica, lo que decía Lenin: “No hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria”, de aquí que fundamentar teóricamente la revolución es la más elevada práctica revolucionaria, y no pasar el tiempo luchando en defensa de territorios, evitando todo aquello que nos peda dejar mal parados y fingiendo que todos respaldan la estrategia colectiva, para mantener la apariencia de una lucha cohesiva. Preservando esta imagen, callando los desacuerdos, oprimiendo y cercenando las ideas del pueblo para evitar que las manifiesten públicamente.


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